El arquitecto y propietario Mauricio Fuentes se inspiró en diversas influencias modernas y en su propia familia para lograr un diseño impactante que permite a los huéspedes ver y sentir la naturaleza que los rodea.
Si bien la película The Brutalist causó sensación en la taquilla y en los premios Oscar, la gran pantalla no es el único lugar para apreciar de qué se trata el brutalismo. Para un vistazo de primera mano a este estilo arquitectónico de estructuras expuestas, no hace falta viajar más lejos que al Hotel AWA, a orillas del Lago Llanquihue en Puerto Varas, Chile.
Diseñado por sus propietarios y arquitectos, Mauricio Fuentes y Jimena Hernández, Hotel AWA habla un nuevo lenguaje arquitectónico para el sur de Chile. En lugar de imitar el pasado, ese lenguaje reinterpreta el brutalismo mediante técnicas y materiales modernos, abrazando la funcionalidad y la expresión directa de la construcción.
Elementos clave del diseño
Los elementos fundamentales del brutalismo —como el hormigón armado, las estructuras de acero, las losas y escaleras de concreto a la vista y los amplios ventanales de vidrio— son tan integrales para la estructura del Hotel AWA como atractivos para la vista de los huéspedes. En conjunto, el hotel proyecta una presencia fuerte y escultórica en medio de la belleza natural de su entorno lacustre, contrastando con los estilos tradicionales de la región, que suelen inclinarse más hacia la herencia colonial alemana.
El Hotel AWA también está diseñado de forma sostenible para coexistir con su entorno. Aprovecha la energía solar y utiliza materiales de origen local, minimizando su impacto y maximizando la experiencia natural para los huéspedes.
Una visión familiar y moderna
La visión del Hotel AWA fue liderada principalmente por el Sr. Fuentes a través de su firma de diseño con sede en Santiago, Arquigestión. Mauricio Fuentes desarrolló el proyecto desde sus años de estudio de arquitectura en la Universidad de Chile en los 80, inspirándose en diversos referentes: desde pequeños palacios franceses convertidos en hoteles, hasta el Hotel Antumalal en Pucón (conocido por haber alojado a la Reina Isabel II y al Príncipe Felipe en 1968). También se nutrió de las obras modernistas de Le Corbusier y Mies van der Rohe, quienes enfatizaban la funcionalidad y la claridad estructural.
Aun así, como señala su hijo Mauricio Fuentes (quien se desempeña como Gerente General), «la arquitectura fue realmente un esfuerzo colaborativo dentro de nuestra familia, tanto en el diseño como en la construcción». Toda la familia —padre, madre y tres hijos— se involucró en el proyecto, desde la conceptualización hasta el proceso de edificación.
Conectando con la naturaleza
Más que nada, la arquitectura del Hotel AWA fue concebida para maximizar las vistas al Lago Llanquihue y al glorioso volcán Osorno.
«Las vistas son el motor principal para nuestros huéspedes. El diseño fue pensado para que no solo vean, sino que sientan profundamente la naturaleza que nos rodea. Queremos que los huéspedes despierten con el amanecer detrás del Osorno y sientan la lluvia golpeando las ventanas mientras las tormentas patagónicas cambian los colores y movimientos del lago», comenta Mauricio hijo.